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miércoles, 26 de agosto de 2020

Casta Diva

 





La cantante de ópera caminaba descalza por el monte, vestida con una túnica de raso marfil.

Se encontró con un paisano y le preguntó:

 - ¿Voy bien para Milán?

El hombre, enjuto y ennegrecido por el Sol, bajó la azada de su hombro y se apoyó sobre ella.

 - Bien, bien no va, más que nada porque deben quedar 1.000 kilómetros.

La cantante de ópera siguió caminando hacia ninguna parte con la mirada perdida y el paisano permaneció impasible, se quitó la boina y comenzó a abanicarse con ella.

Anochecía, el camino se interrumpía a veces por grandes rocas o tramos pantanosos. Pero la cantante seguía con sus ojos abiertos mirando al futuro imposible.

Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante
A noi volgi il bel sembiante
Senza nube e senza vel


No era la primera vez que protagonizaba Norma. Pero no estaba dispuesta a soportar que el director de escena la visitase todas las noches en la suite de su hotel de Milán para darle indicaciones. Ese italiano colérico era sencillamente insoportable y siempre le decía que estaba demasiado gorda y la animaba a tomar anfetaminas.

La cantante de ópera acababa de dar la espantada a todo el elenco de la Compañía. Faltaba una hora para la función y los productores ya habían avisado a los Carabinieri que peinaban los alrededores de La Scala. Los regidores, los eléctricos y los maquinistas, habían montado su propia búsqueda en los lugares habituales de la diva: La tetería Dolce far niente, el Parque Sempione y todos los rincones donde ella descansaba en la temporada de ensayos.

El público engalanado comenzaba a acumularse en la puerta de La Scala. El alcalde y su mujer, estrellas del rock, Silvio Berlusconi acompañado de una joven operada que al menos tenía 55 años menos que él y muchas otras celebridades permanecían congeladas, ávidas de escuchar a la cantante en su mejor momento y de paso lucir sus diseños y relanzar sus negocios ruinosos.

Fine al rito, e il sacro bosco
Sia disgombro dai profani
Quando il Nume irato e fosco
Chiegga il sangue dei Romani


La diva continuó caminando en la oscuridad. El aroma de la noche lo inundó todo.

Estaba indignada. Los productores la obligaron a promocionar el evento en televisiones y radios de todo el país, pero lo que la sacaba de sus casillas, era tener que alternar con los patrocinadores. Tantos años estudiando canto con los mejores maestros del mundo, master class, miles de horas de espera para audiciones, para acabar cenando fetuccini en la mansión del CEO de la FIAT. Por no hablar del acoso continuo de directores y productores. ¡Se acabó! ¡Nunca más más pasaré por eso! ¡Lo juro por las barbas de Verdi!

Suavemente, a lo lejos, comenzó a sonar una orquesta interpretando una melodía muy agradable que no conseguía reconocer. Cambió su rumbo y dirigió sus pies ensangrentados hacia el lugar de procedencia de ese mágico sonido. Un resplandor a lo lejos, entre los árboles. Sonidos de voces humanas y risas. Explosiones. Fuego en el cielo que apenas se veía entre las copas de los árboles. La cantante corrió hacia la música con todas sus fuerzas. La túnica marfil hecha jirones. El aire le quemaba los pulmones. Con un esfuerzo agónico consiguió salir de la maleza. Alguien la agarró y después, entre varios, la arrastraron en volandas hacia un camerino.

 - ¡Pero mira como vienes!

 - ¡Le ha vuelto a dar el jamacuco!

 - Loli, maquíllala y que no se noten las heridas

 - Ayúdadla a vestirse

 - ¡Te llevamos buscando horas y horas!

 - La orquesta ya empezó hace un buen rato para que el público no la líe.

La gran cantante vestía ahora ropas brillantes y joyas. El corrector había tapado todos los rasguños de su cara, ahora maquillada con profesionalidad con base, colorete, sombra, perfiladores, barras y escarcha. La diva resplandecía con una extraña belleza. Entre las cajas del escenario, acompañada por sus asistentes, se disponía a salir a escena. Una voz sonó por la megafonía

Distinguido público, les pedimos un fuerte aplauso para la gran cantante ¡Carmen Cubaner!

La gran cantante salió al escenario del tráiler, agarró el micrófono y comenzó a hacer lo que mejor sabía…

Ay, caramba, ay caramba

Que si tu me persigues

No te beso la bamba


Los viejos de la verbena, siguieron bebiendo vermú apoyados en la sucia barra del bochinche, como si no hubiera pasado nada.

No sabían que una gran estrella brillaba en sus narices…

Ay, caramba, ay caramba...

Que si tu me persigues 

No te beso la bamba

martes, 25 de agosto de 2020

Poesía para nadie

 


Cuándo el gran escritor comenzó a escribir de nuevo, observó que la mesa y el ordenador tenían una ligera capa de polvo. Se levantó, empapó una bayeta de microfibra con agua y limpiador PH Neutro de Mercadona y volvió a su despacho a luchar heroicamente contra el polvo. Con sumo cuidado de no electrocutarse, acarició el PC sensualmente hasta no dejar ni una mota. Volvió a la cocina, escurrió la bayeta verde bajo el grifo y la colgó en el tendal. 

Voy a escribir un gran poema de resistencia y amor en tiempos de pandemia. Ya tengo el título: "Poesía para nadie" 

Al comenzar a teclear el título en su vieja computadora, observó que los objetos de la mesa no estaban convenientemente alineados. Entonces colocó el bolígrafo sobre el dietario de 1992, las gafas, alineadas con el dietario, el teléfono centrado con las gafas y movió la lámpara led, cuya base era un triángulo equilátero para que dos vértices coincidieran con el lado posterior de la mesa. 

Ahora he creado el ambiente perfecto para comenzar mi gran obra poética. Esto le gustará mucho a Lulú, que hace mucho tiempo que no me hace puto caso… 

Lulú no le hacía puto caso al gran escritor, porque ahora salía con un culturista petulante. Pero todo el mundo sabe que el desamor y la traición son perfectos para la lírica inmortal. Las palabras comenzaron a aparecer en la pantalla del portátil: 


POESÍA PARA NADIE

Te difuminaste una tarde lluviosa

 entre el vapor de nuestras lágrimas

mis sábanas me preguntan si volverás

o esta poesía ya para nadie nunca será…

 

El zumbador de la puerta sonó fuerte y estridente.

El gran escritor se levantó contrariado y se dirigió a abrir la puerta, no sin antes alinear cuidadosamente su sillón de dirección con el lado anterior de la mesa.

En la puerta apareció un fontanero gordo de sucio buzo azul.

- Vengo a buscar una fuga en las bajantes de fecales…

- Debe ser un error…

Antes de que el gran escritor se diese cuenta, el fontanero avanzó hacia el baño (Los fontaneros siempre saben dónde está el baño) dejando tras de sí un fuerte olor a sudor y brea.

El gran escritor contempló con horror como las botas de trabajo del plomista dejaban su silueta de color marrón en el brillante parquet. Corrió a por la fregona y llenó un cubo con agua y limpiador neutro de Mercadona.

Unos martillazos comenzaron a sonar en el suelo de su baño. El gran escritor soltó la fregona horrorizado y corrió hacia el baño. Al llegar una nube de polvo y el estruendo del mazo en el mármol, casi le provocan un ictus. 

- ¿Cómo se atreve a picar en mi baño?

- Tranquilo - Respondió el fontanero - corre de cuenta de la comunidad.

- ¡Pero yo no quiero que me rompa el baño! ¡Me está llenando todo de polvo!

- Si quiere le dejo todo así y me voy - Dijo una sombra fantasmal y gorda entre el polvo.

-¡Pero yo soy un gran escritor! ¡Un poeta! ¡Así no hay Dios que escriba!

- Tranquilo, corre de cuenta de la comunidad

 

El fontanero gordo siguió picando toda la tarde.

En esto llamaron de nuevo a la puerta de la calle. El gran escritor fue a abrir.

Un fontanero desgarbado y flaco con una colilla apagada en la comisura de los labios, apareció en la puerta.

- ¿Está aquí mi compañero? - Los martillazos seguían sonando como obuses.

-¿Usted que cree?

- Pues dígale que la fuga estaba en el piso de abajo.

El fontanero desgarbado y flaco se dio la vuelta y se fue.

El fontanero gordo y sucio, recogió su material y se fue.

La casa del gran escritor quedó llena de cascotes, polvo y huellas de dinosaurios.

El desasosiego cabalgaba alegre por todo el inmueble.

El gran escritor estuvo hasta altas horas de la madrugada fregando la casa y alineando todos los objetos del mundo con precisión.

Ya amanecía cuando se sentó en su escritorio, borró sus cuatro versos y comenzó de nuevo a escribir su obra lírica más inmortal.

 

POESÍA PARA NADIE

Te fuiste con un culturista petulante

pero no me importa, vaya por delante

porque en la inmensidad del universo

polvo somos y del más perverso

domingo, 23 de agosto de 2020

¿Tienes fuego corazón?

 

 

Después de 20 años de abstinencia, esa noche Walter decidió que necesitaba fumar un Marlboro y si no lo encontraba, no iba a aceptar nada menos exquisito que un Winston.

Su vieja custom, tardó en encender pero a los pocos minutos ya sorteaba los baches de la carretera de la costa. Nadie arreglaba ya los viales, si acaso rellenaban los socavones abisales con desidia. 

Es que te has convertido
En parte de mi alma…
 

La voz de Caetano Veloso reverberaba aún bajo su casco mientras el viejo foco de luz amarillenta apenas alumbraba la carretera vacía.

Las órdenes de los gobiernos eran confusas, nadie sabía si podían salir de noche de sus casas, nadie sabía si iba a morir o si por el contrario el virus letal, apenas superaba los perniciosos efectos de una gominola… 

Ya nada me consuela
Si no estás tú también…
 

"Hijos de puta, me habéis echado después de 25 años derramando mi tinta por vosotros"

Walter no estaba pasando su mejor momento. Llevaba ya un año en el paro y aún no podía evitar la cólera al pensar en su despido. Un periodista de raza, un outsider, un francotirador…nada de eso le impidió recibir su carta de despido y acogerse a las paupérrimas condiciones del ERE. 

Más allá de tus labios
Del sol y las estrellas…
 

Ni un ruido, ni un alma viva en la pequeña villa pesquera.

Walter atisbó una luz en el interior del bar del puerto, aparcó la moto casi en medio de la calle y empujó la puerta de tablillas mal pintada con excedente de pintura de barco.

Un par de bombillas mortecinas, apenas alumbraban a un puñado de hombres bebiendo en la barra. Una mujer, con exceso de maquillaje, bailaba sola delante de la destartalada Jukebox.  

Devórame otra vez, devórame otra vez… 

- ¿Tenéis tabaco? - Preguntó Walter

- Aquí se viene a consumir - Respondió el viejo mal afeitado y de patitas cortas que atendía la barra.

- Sólo quiero un paquete de Marlboro 

2 hombres fornidos que escoltaban a Walter, se rieron de él.

- Así que este mariquita, quiere Marlboro, ¿No prefieres un Farias para metértelo por el culo?

Risas generalizadas de la parroquia. 

Walter pensó que estaría muy bien en su casa en ese momento con un Lorazepan. El médico le había ofrecido también Prozac, pero él había decidido que un delicioso pitillito le ayudaría a superar su ansiedad. Sentir el dulce y elegante aroma del tabaco rubio, era todo lo que pedía. El reposo del vaquero del Lejano Oeste alrededor del fuego con el ganado a salvo. Le traía sin cuidado la balcanización de Europa, que el universo se expandiese o se contrayese, y que el virus nos matase a todos ¡Quería un jodido Marlboro! ¡No era tanto pedir para un varón blanco, europeo, deprimido, sin pareja y licenciado en Ciencias de la Información!

Dos marineros de 100 kilos cada uno no iban a impedirle libar el mágico humo de sus sueños…

He mojado mis sábanas blancas recordándote... 

Tumbó al marinero 1 con un crochet en el hígado. Esquivó la derecha del marinero 2 y le lanzó una combinación de jab, directo y gancho. Fue lo último que vio antes de desmayarse por el garrotazo que recibió en la cabeza, ejecutado con pericia por el viejo tabernero de patitas cortas. 

Cuando se despertó, sintió el agua salada en su cara. Le dolía hasta el aliento. Estaba tumbado en la orilla de la playa, alumbrado sólo por la noche de estrellas. En la arena había grandes bultos varados, que llegaban en oleadas tranquilas. Se arrastró hacia ellos. 

Efectivamente, amigos míos, rotuladas en rojo, Walter pudo leer unas letras: "Marlboro" 

Sintió pisadas sobre la arena húmeda que se dirigían hacia él.

Una silueta femenina, un rostro en penumbra con demasiado maquillaje.

En la noche de Perseidas, ella preguntó con voz de cazalla:

- ¿Tienes fuego corazón?


martes, 14 de abril de 2020




INCERTIDUMBRE



Ahora sabemos que nuestros susurros se aman

mientras el agua de nuestra saliva se evapora

empapando los cristales imposibles del miedo.

Wish you were here inundaba nuestras entrañas

sumergidos en nuestros mares de plancton

buceadores nocturnos hacia un destino remoto.

Escucha: Ahora no nos tocamos con las manos

pero esa manera de acariciar nuestros corazones

destila la forma inconfundible del amor carnal.

Quizás esta burbuja tan azul explote

quizás la claustrofobia nos haga soñar

pero hasta entonces serás agua álgida y pura.

Y calmarás las llagas de mi piel quemada

por la llama metálica de la incertidumbre

How I wish, how I wish you were here

lunes, 7 de diciembre de 2015

La memoria del aire



Ahora que empiezo a respirar de nuevo recuerdo una frase de José Luis Sampedro: "Quizás el error es pensar que es el ocaso cuándo en realidad se trata del alba" Y así sin más entro en el difícil tema de la muerte. Envidio la actitud de Darío, un humilde y anciano obrero con el que tuve el honor de compartir habitación de hospital "Si me vuelve a pasar esto, la próxima vez me muero y punto" Darío nació en una casa de labranza y su padre falleció cuando él tenia tres años. En aquella época el dinero no existía ni en sueños. Pasaba el día cavando zanjas en el monte, y al anochecer le pagaban con un atado de madera o un cuartillo de maíz. Darío me contó, cuándo ambos libábamos sueros y antibióticos, que conoció a Saturna en una fiesta y que con 18 años se casaron y se fueron a vivir con su madre, dónde tuvieron su primer hijo. Que para escapar de la miseria, consiguió trabajo de peón en el Embalse de Belesar, dónde fallecieron más obreros de lo que se sabe. Que años después, emigró a Suiza, dónde pagaban bien pero había días en los que era incapaz de horadar la tierra helada. Pero querida amiga, estaba hablando de la muerte, y sin querer hablé de la vida de otros que habitaron tan lejos y tan cerca, porque ellos somos nosotros. Al final todos compartimos un tiempo que se nos escapa entre las manos, como si intentásemos beber nuestros sueños en recipientes imposibles de vidrio. Todavía me tiemblan los dedos. Nadie las tiene todas consigo cuando crees ver la luz y yo soy tan cobarde como cualquiera. Quizás haya estado muy lejos de ella, pero me pareció ver su capa negra cabalgando por los pasillos asépticos, porque si la gente muriese tranquilamente en sus camas, todo sería más fácil e incluso alguien podría pensar que la muerte es tan natural como el rock and roll. Darío y yo nos curamos, me dijo que había estado conmigo como si fuese su hermano. Ahora miro por la ventana, veo los árboles deshojados creando manos sarmentosas que acarician la memoria del viento. Porque, amiga mía, soy tan tonto, que ya me he olvidado de que estuve a punto de palmarla...

jueves, 12 de febrero de 2015

Diógenes 2000




Dicen que estoy muy loco ¿Y qué? He conocido a pintores, actrices y millonarios mucho más tarados que yo ¡Y nadie intenta incapacitarlos, como a mí!

Es cierto que una vez abrí la boca y comprobé que mis muelas eran en realidad los muelles donde atracaban pequeños barquitos que flotaban sobre mi saliva. Pero eso le pasa a todo el mundo ¿No?

Amigos, he descubierto que existe un grupo de homínidos, perfectamente organizados, que viven detrás de las butacas y los sofás de todas las casas. A sus crías las esconden debajo de las sillas, en esos bosques de patas con espacios imposibles entre ellas. Son los que se quedan los objetos que caen al suelo y nunca aparecen. Tienen una especial habilidad para cambiar de ubicación en cuanto te das la vuelta. Por eso vivo en un colchón y hace tiempo que quemé las sillas de la cocina ¡No sé por qué protestan mis vecinos mentecatos!

Mi asistenta social, insiste en que debo deshacerme de las montañas de objetos reciclados del pasillo, pero a mi me dan mucha pena. Mi psicóloga, que es ecléctica, me está tratando del síndrome de Aristóteles o no se qué...¿Pero es que nadie se da cuenta de que viven objetos preciosos en la basura? Ayer  encontré una lavadora y tres impresoras como nuevas que guardo en mi cuarto de estar. Las programaron para estropearse, para morir...como a nosotros...

Soy bastante feliz entre mis montañas de tesoros. Antes trabajaba en Arthur Andersen, pero un día explotaron los mercados y nadie quiso a un ejecutivo divorciado de 50 años. Fue el mejor paso de mi vida, dejarlo todo y dedicarme a mí mismo, sin depender de nadie, lo más parecido a la libertad absoluta: Si quiero no como, si quiero no pienso, si quiero no duermo y cada noche guardo mi sueño en un ladrillo y voy construyendo el onírico edificio de mi existencia...

Lo único que me preocupa, es que alguien entra en mi casa todos los días sin mi permiso. He cambiado las cerraduras muchas veces, he instalado alarmas, pestillos, cadenas y trancas, pero él sigue entrando. Lo noto porque me cambia las impresoras de sitio y aparecen botellas de Ballantines por todas partes que no tengo más remedio que beberme...

El intruso de mi casa...¿Será Dios?




martes, 10 de febrero de 2015

APOCALIPSIS FREAK SHOW (II)




(Entra a escena Apocalipsis por la izquierda, antes de que salga Bankio)

APOCALIPSIS: Hasta aquí la gran actuación del gran mago Bankio. Le agradecemos especialmente su presencia en nuestro freak show, porque próximamente va a realizar actuaciones sorpresa, muy cerca de ustedes. Pero Apocalipsis Freak Show continúa su vuelo sobre el desierto para darles de beber agua de fuentes transparentes. Con ustedes un fenómeno nunca visto en este mundo...el único hombre capaz de dar un triple mortal hacia atrás...recibamos con un fuerte aplauso al "Hombre invisible acróbata"

(Apocalipsis presenta al supuesto hombre invisible y lo acompaña con la mirada. Comienza una música de circo y ruido de saltos. Apocalipsis se va tras el telón central. La música baja de volumen, se ilumina con un foco de contra hacia el telón y aparecen las sombras de Pestilente que permanece de pie y Apocalipsis, sentado en una silla inclinándose y fumando, echando mucho humo. A medida que sucede el diálogo se van iluminando sus figuras y la tela metálica transparenta)

PESTILENTE: (Mirando hacia el público) Jefe ¿Cree que no se darán cuenta del engaño?

APOCALIPSIS: ¿Qué engaño?

PESTILENTE: De que el hombre invisible, en realidad no es acróbata y solo da saltitos (Comienza a dar saltitos ridículos) para que parezca que da grandes saltos mortales...

APOCALIPSIS: Los únicos que se dieron cuenta fueron los catalanes...que listos los cabrones... para algunas cosas...

PESTILENTE: Jefe, no quiero volver a la cárcel, ya sabe lo que les pasa a los chicos guapos como yo allí...

APOCALIPSIS: Tranquilo Pestilente, yo no dejaré que te pase nada malo...

PESTILENTE: (Pausa) Sr. Apocalipsis ¿Cree que ella volverá?

APOCALIPSIS: (Enfadado se levanta y le amenaza con el bastón, pestilente se protege) Te dije muchas veces que no volvieses a hablarme de Alma...

PESTILENTE: No me pegue, perdón, perdón, no me pegue, es que la echo de menos, la echo mucho de menos...

APOCALIPSIS: ¡Calla Pestilente! (Vuelve a sentarse)

PESTILENTE: Ella era la alegría de este espectáculo, desde que se fue no volvimos a ser los mismos...

APOCALIPSIS: (Resignado) Con Alma no necesitábamos la luz de los focos ni la luz del Sol...al público se le iluminaba el rostro sólo con verla en el escenario sonriendo...moviendo sus caderas al son de la música invisible...

PESTILENTE: Y usted, jefe, usted perdió la ilusión cuando ella se fue de su carromato...este espectáculo comenzó a volverse oscuro y peligroso, con ella no sería así...

APOCALIPSIS: ¡Calla Pestilente! Ella tenía otro destino más importante...(Misterioso) muy distinto al nuestro...

PESTILENTE: Jefe, me da miedo cuando me habla así...¿Por qué no intentamos encontrarla y le pedimos que vuelva?

APOCALIPSIS: Pestilente, nunca se debe volver al lugar donde has sido feliz...

PESTILENTE: Pero con ella nuestras caravanas volverían a ser una fiesta, ella bailaba con todo el mundo, con los monstruos, con los payasos, con los brujos. Todos estábamos acostumbrados a que nos despreciasen, a que nos tirasen piedras en los pueblos. En las ferias ¿Recuerda jefe? Siempre nos hacían acampar cerca de la basura, en los peores y más infectos lugares. Pero ella se negó un día y nunca volvimos a dormir rodeados de ratas y de mierda. Nos mostró el camino de la dignidad. Y mírenos ahora...engañando al público con un hombre invisible reumático...

APOCALIPSIS: Pestilente, una palabra más y te parto tu deforme cráneo...hace tiempo que iniciamos un extraño viaje y hemos perdido a nuestra Alma por el camino. Nunca, nunca volverá ¿Entiendes? Las historas que acaban no se deben resucitar artificialmente, aunque se nos desgarre el corazón, aunque soñemos todas las noches con ella...¿Sabes Pestilente? La luna perdió su sonrisa cuando Alma se fue, pero nosotros debemos continuar nuestro camino, aunque sea entre tinieblas (Cambia de tono) El hombre invisible está acabando el número, prepara todo para el siguiente...¡Rápido!

PESTILENTE: ¡Sí, jefe! Ahora me toca presentar a mí. Ya verá que bien lo hago...


APOCALIPSIS: (Incrédulo) Seguro que sí Pestilente, seguro que sí...e intenta mantener siempre la conexión con el público...aunque por dentro estés desgarrado...aunque te tiren piedras...

miércoles, 28 de enero de 2015

Apocalipsis Freak Show




Mackie, el bufón contrahecho, apartaba a empellones al público sudoroso para abrir paso al Sr. Fantini, el director, quien con un viejo megáfono de latón vociferaba acerca de las maravillas de su Freak Show. "Contemplen al hombre invisible obeso, a las siamesas voladoras, al Faquir Neville, capaz de tragar cinco móviles Nokia sin ni siquiera eruptar"

Poco a poco, la muchedumbre, compuesta por cuadrillas de vendimiadores inmigrantes, se acercó a la barraca de Fantini y formó una fila irregular que penetró como un gusano en el misterioso vientre de la carpa de rayas rojas cansadas. Mackie, el jorobado, cobraba tres euros a cada espectador y si se terciaba encontraba en su mano carteras y relojes que carecían de sus iniciales.

Fantini, sobre el pequeño escenario de madera alumbrado por candilejas, comenzó a presentar la función, impresionando con su imponente frac de lentejuelas al público, que permanecía de pie dándose codazos para alcanzar las primeras filas.

Primero aparecieron las siamesas que colgadas de un trapecio, deslumbraron al público con sus ejercicios de aéreos y más aún con sus pechos desnudos. Después Fantini presentó al Faquir Neville, un hombrecillo escuálido vestido con taparrabos y turbante, que dio buena cuenta de dos teléfonos móviles Nokia y una tablet Samsung, sin necesidad de antiácidos. Durante la actuación del hombre invisible obeso, se escucharon murmullos de incredulidad entre el público, pero Fantini, charlatán experimentado y mesiánico, pidió aplausos justo en el momento en el que un peruano cetrino iba a arrojar una piedra contra el hombre invisible, que asustado, huyó a la carrera.

"Querido público, ahora van a contemplar, por primera vez en el mundo, un auténtico Big-Bang. Si no saben lo que es, no se preocupen, nunca lo van a olvidar"

Mackie, el viejo bufón contrahecho apagó las candilejas entre los gritos de sorpresa del público y el olor a lona húmeda y sudor nervioso. Una intensa luz azul cegó a los espectadores, que ya no podían huir. Del escenario surgió una niebla densa. Las cabezas de los espectadores se alargaron, sus bocas y ojos cambiaron de ubicación caprichosamente y sus ropas se transformaron en coloridos buzos de arlequín.

Sobre el escenario, una inmensa forma humana, metálica y extraña que recordaba al director Fantini, comenzó a hablar con voz robótica: "Bienvenidos al Freak Show. Con ustedes ¡Dios!"

Entonces el mutante público cubista, pensó con sus cerebros hexagonales, que realmente había valido la pena gastar esos tres eurillos...incluso en el improbable caso de que no se tratase del dios verdadero...




viernes, 16 de enero de 2015

MARIMBA CUMBÉ


                                           

Cada madrugada atendíamos la barra de La Marimba, El Capitan Haddock, Búfalo Bill y yo. Después de trabajar todo el día como chiringuito de playa, a las 12 de la noche cerrábamos las puertas y durante dos horas se hacía un tenso silencio que respetaban hasta las ratas. A partir de las 2, llegaban los percebeiros furtivos, a las 3, la chusma del barrio, a las 4, los pijos de las discotecas y a partir de las 5 los chulo putas y los bohemios.

Boxeadores noqueados, pescadores alcohólicos y delincuentes en la reserva eran nuestros principales activos, todos en busca del manantial de la noche...

Pero del manantial de la noche no fluía agua, sino Ballantines. Todavía recuerdo a S. el marinero que se ahogó por ir a pescar nécoras en su chalana y olvidar que la cocaína no era el combustible adecuado para su motor. O a C. el guardia jurado que todas las noches se metía 2 copazos de brandy antes de trabajar, aunque un día se sintió tan envalentonado que retó a un chorizo a un duelo y acabó con un estilete en los riñones.

La Marimba olía a güisqui, hachís, madera y mierda. Era una gran caseta de madera, construida en la roca, con múltiples recovecos y un patio interior con un escenario en el que una elegante big band de madera con pintura fluorescente animaba a los bailarines, que borrachos creían realizar bellas coreografías sobre la pista de cemento. Cuadros de importantes pintores adornaban sus paredes desconchadas, algunos donados a cambio de copas y paellas y el techo estaba forrado por arpillera, para disimular las mil imperfecciones de la madera carcomida. Antes de nuestra gerencia, la Marimba era un tapadillo al que se accedía por una puerta trasera. Los señores y sus amantes, putas o queridas siempre tenían un reservado cutre de un metro de ancho y tres de largo con un sillon de skay y una mesita, donde por mil pesetas, un discreto camarero les traía un kilo de percebes, una botella de vino y dos condones. Muchos no acababan los percebes.

Pero no todo en la marimba era sarna y malas hierbas. Se alzaba sobre una pequeña playa de aguas tranquilas y su extraña belleza y horarios intempestivos atraían a importantes artistas y a exóticas modelos que pasaban por la ciudad. Así pude conocer a importantes escritores, músicos de rock, políticos, millonarios y putas.

Cuando vives de noche, deseas que nunca amanezca para que la caja siga engordando, pero si tus neuronas todavía se agitan, harán lo posible para que huyas de ahí cuando salga la primera diligencia.

Aquella noche, en la que una modelo francesa se encaprichó de mí, no podía sospechar, que no estaba borracha, sino que era esquizofrénica. Bailamos con Pink Floyd y con Machín. Se me rompió el corazón cuando se la llevaron mis colegas a un psiquiátrico, después de tres días de espectáculo y locura, en los que se paseaba desnuda por el bar o con extraños modelos que fabricaba con retales de fibra de vidrio.

Acabé abominando la noche y las nécoras, que nos traían cada madrugada los pescadores, entre pulpos, congrios, salmonetes y viejos que pescaban con sus nasas o sus trasmallos.

Los amaneceres, en cambio, eran limpios y silenciosos. Como si el nuevo día fuese capaz por si sólo de silenciar el eco sórdido de una noche incendiaria, que dábamos por buena, si no aparecía ningún cadáver en la ensenada...

                                      (En memoria de José Luis Alvite)


martes, 13 de enero de 2015

Infierno en Lisboa




Llegaron en el viejo Opel jadeante. Subieron por las estrechas calles del barrio alto, dónde un viejo tranvía los emboscó hasta que lograron maniobrar sobre los adoquines mojados. Era verano en Lisboa pero nadie se separaba de su paraguas negro. Aparcaron delante de la "Pensao do niño das aguias" Encontraron confortable la amplia y anticuada habitación que daba al jardín con cenador elevado. Impresionantes las vistas a La Alfama. Hicieron el amor como si fuese la última vez, y casi fue la última vez...

A la mañana siguiente, descubrieron que les habían robado todo lo que guardaban en el coche: Equipaje, tienda de campaña, sacos de dormir, radio-cassete...todo. Descubrieron que Lisboa tenía una comisaría sólo para los extranjeros. Ella se puso muy nerviosa, era de fuerte carácter y empezó a gritarle en el coche. Él casi nunca se enfadaba, pero ese día impactó su puño contra la consola del viejo Opel y casi lo parte en dos. Ella se calló. Llegaron a la comisaría, vieron a un inglés metiéndose en su coche por una ventanilla rota, decenas de personas haciendo cola. No pusieron la denuncia, pero comprendieron que la última arena de su amor, estaba llegando al fondo del cristal...

El puente Vasco de Gama se agitaba entre la niebla. El viejo Opel lo cruzaba jadeante. Él ni siquiera le disputó el volante a ella. Siempre peleaban por conducir. Pero se querían, como después, demasiado tarde, se demostró.

Ahora el bochorno se tornó insoportable, la humedad en el aire apenas lo dejaba respirar a él.

"No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,como una cosa cierta que nos mienta,como un deseo grande que nos miente.Llueve. Nada en mí siente..."

Visitaron el castillo de S. Jorge. Hicieron fotos y entre las almenas se dieron algunos besos en los labios.
Ambos sabían que escribían el último capítulo. Ambos estaban demasiado cansados como para luchar por el otro. Ella deslumbrada por el brillo de la capital, él resignado a no haber sido el hombre que debió ser.
Se fueron de Lisboa el mismo día que él terminó de leer "Sostiene Pererira" de Tabucchi.
Los meses siguientes fueron una cordial despedida. Un amargo pensamiento común que nadie se atrevía a formular. Hasta ese día en la estación de Chamartin. Ella vestía un jersey de punto blanco que le sentaba muy bien, él sólo vaqueros y sudadera. ¿No será mejor dejarlo? Dijo ella. Es igual, dijo él, al final siempre volvemos. Entonces bajó al andén del tren, y se equivocó...




lunes, 12 de enero de 2015

El desamor en los tiempos del chat




Que curioso que fuese el desamor, y no el amor, el tema recurrente de mil baladas de rock, boleros y poemas. Parece que ese agrio sentimiento inspiró a bardos y rappers, a pintores y grafiteros. Pero la tecnología evoluciona tan deprisa, que ni siquiera sabemos como aplicarla. ¿Sabremos gestionar el desamor en los tiempos del chat?

Las personas se enamoran, se encaprichan o se encoñan por la red. Sirven unas cuentas conversaciones de madrugada por Whattsap o Messenger, unos escarceos en Facebook o en Twitter o unas decenas de mails atrevidos y descubres al amor de tu vida en menos de que la base de virus ha sido actualizada. En la magnífica película "Her" Oscar al mejor guión 2014, el protagonista se enamora de su sistema operativo. La red ya se considera la principal causa de divorcio en varios países.

Pero, ay, el amor furtivo como viene se va. Basta una foto desfavorecedora de esa musa de los chats, un hastío, una primera cita en un café para descubrir que hay algo más que buen rollo y frases poéticas en la vida, para que la gran burbuja de amor cibernético se pinche y su jabón nos deje empapados de vacío.

Es fácil encontrar a viejos amores, asignaturas pendientes o nueva/os amigas/os de fotos impresionantes en la red, establecer contacto, jajaja, poemas de Pessoa, baladas de Bowie y el flechazo es inevitable. Pero...¿Ese amor aguantaría la rutina, las toses, o el desorden de las bragas en el cajón?¿Es posible transmitir química por USB?

Un amor que llega por el monitor del ordenador, puede huir por cualquier Wi-Fi...

Como siempre, la tecnología nos pilla en pelotas, y sólo somos capaces de escribir obviedades sobre ella: Que nunca quedes con extraños, que no permanezcas demasiadas horas frente a la pantalla, que no te dejes deslumbrar...

Amigas, aunque existan miles de nuevas parejas felices, la semilla del amor no ha cambiado de tierra donde germinar, sino de viento que la lleva...

Afortunadamente, seguimos siendo capaces de meternos una hostia del carajo...







domingo, 11 de enero de 2015

Último tren a Estambul



Os confesaré que no siempre he logrado terminar un artículo. A veces me quedaba años atrancado en la segunda letra. Como una estación de metro en el desierto, los vagones que transportaban mis palabras se perdían en túneles oscuros ¿Adónde habrán ido a parar las obras inconclusas o fallidas, no sólo mías, sino de millones de autores?¿Existirá un mar de Los Sargazos o un cementerio en el que habiten eternamente? Nunca sabremos si esas obras ciegas hubiesen cambiado la rotación de La Tierra...(O al menos el vuelo de una oropéndola). Son como amores frustrados, los que siempre mitificas, soñando con volver a ellos y alcanzar el éxtasis.

Por eso, os torturaré hablando de algunas de mis obras incompletas, de mis espectáculos inacabados (En ocasiones compraba una libreta muy bonita para escribir y acababa usándola para apuntar recetas de bizcochos)

1º) "Experimento espiritual" (Un espectáculo libre y galáctico)

Con este rimbombante título y una nula experiencia como dramaturgo, escribí en el año 1982 este espectáculo demencial, que a pesar de haberse estrenado, incluyo entre mis obras incompletas. Lo creé en una época psicodélica y desmadrada y se trataba de una epopeya galáctica y filosófica en forma de ópera-pop para 6 músicos y un actor-cantante (¿A que no sabéis quien era el actor-cantante?) Logramos estrenarlo en un teatro mítico, la Sala Luis Seoane, ante una gran afluencia de público durante 2 días, que acabó desconcertado ante lo arriesgado de la propuesta, los 1.500 W. de sonido y una máquina de humo estropeada que provocó varias crisis asmáticas entre los espectadores. Los músicos que me acompañaban, eran magníficos y compusieron unos 8 temas originales con mis letras. Increíblemente, todavía me saludan por la calle, a pesar del fiasco económico. La estrené sin haber ensayado...en esa época pensaba que ensayar era de cobardes...

2º) "La gruta del dios soñado"

Escrito en 1991, mientras trabajaba como actor profesional (Y bien pagado) en Santiago y en Vigo. Esa estabilidad me permitió acabar el espectáculo mal que bien, pero únicamente era un borrador. Necesitaba un entresacado, como en peluquería y una escritura dramática precisa que lo alejase de ser un ladrillo refractario. El protagonista era un aprendiz de druida que inexplicablemente se convertía en Dios, huía por el mar de su destino, llegaba a una isla y encontraba a su amor (Un tratamiento ñoño de esa relación). Tenía mucho humor y hasta actores haciendo de animales similares a ornitorrincos. Ah, también era musical.

3º) "Cabaret Dadá"

Escrito a ratos en 1993. Rematada mi temporada de estabilidad artística, económica y emocional, escribí a golpes este espectáculo sin rematar a base de sketchs e ideas visuales. Estaba concebido como un vehiculo para una actor-cantante (Yo) y una bella actriz-bailarina (Ella). Cuando le leí el borrador a la bella actriz y bailarina, me di cuenta de la mierda que había escrito y acto seguido me fui a un monasterio en medio de montañas nevadas para intentar acabarlo y mejorarlo. A pesar de que acompañaba a los monjes a cantar desde los maitines y de que ellos rezaban por mi espectáculo, ni con cánticos gregorianos logró salir a la luz ni encontrarse a si mismo (Ni el espectáculo ni el autor) Sólo recuerdo una escena en la que la bella actriz hinchaba al protagonista con una bomba de aire, pero se desinflaba como un flotador agujereado, casi tanto como mi corazón.

4º) "Diógenes 3.000"

Esta es la primera obra inacabada, después de muchas felizmente escritas. He de aclarar que llegó un punto en mi vida en el que empecé a terminar todo lo que empezaba (Año 2002 aprox.). Este espectáculo se quedó atrancado porque escribí varios espectáculos simultáneamente, y eso no se debe hacer, amigos. Yo ya había aprendido algo (Poco) de escritura teatral cursando un máster y seminarios muy interesantes con autores europeos importantes. Descubrí que soy prolífico e imaginativo como casi nadie, siempre era el primero en acabar los trabajos, las escenas y las obras (Unas más infumables que otras). Este espectáculo trataba sobre un hombre que vivía en una montaña de basura. Un actor acabado, con síndrome de Diógenes. Tenía un mayordomo imaginario que se llamaba Sócrates y una cucaracha gigante, la molesta voz de su conciencia con acento rumano (Cucaracho). A veces se abría la montaña de basura y aparecía un brillante cabaret con escenas y actuaciones de su pasado. Había misterio, ternura y canciones...todo inconcluso...

Bien, amigas, habréis comprobado que es cierto que ahora acabo casi todo lo que empiezo, sin embargo, os podría hablar de decenas de ideas que se quedaron en el éter: La de un secuestrado que sólo habla con la imagen de un encapuchado y no sabe porque está secuestrado, la de un asilo de la tercera edad que es un desmadre (Con reminiscencias del Marat-Sade de Peter Weiss) y sobre todo de un espectáculo cuyo título encabeza esta entrada: "Último tren a Estambul" pero de esa obra no os hablaré, porque ese sí es un amor con el que sueño volver y alcanzar el éxtasis...

jueves, 30 de octubre de 2014

Mi amor por el terror...


  1. Confieso que desde muy temprana edad, sentí una irresistible atracción por el terror. Todo lo misterioso, tenebroso e inexplicable me interesaba más que los juegos reunidos Geyper. Con nueve años ya había creado mi propia galería del horror pirata en el interior de una mesilla de noche y meses después escribí mi primera novela de misterio "La Isla del Fantasma", un plagio de un episodio de Scooby Doo, en una libreta de anillas naranja. Una lástima que los niños terroríficos no éramos bien aceptados en el Club de Golf, por lo que siempre oculté mi tendencia freak. Me extrañaba que alguien pudiese asustarse ante un cadáver viviente cuando en las postrimerías del franquismo yo veía mutilados de guerra andando con las manos en las ferias. Yo debía ser de los pocos niños que observaba al ciego que tocaba un organillo arrastrado por una burra famélica, o que me estremecía al ver al pintor Quijano, una réplica de Lautrec, pintando con carboncillos en la Plaza de Vigo, con sus muletas de madera y sus pequeñas piernas inermes arqueadas (Se decía que había estado encarcelado por pederastia, aunque quizás fuese por pederastia política). ¿Era yo un observador distinto?
  2. Sí, amigos, yo era un niño distinto, porque observaba la realidad con los ojos de Frankestein. Me disfrazaba de esqueleto para refugiarme en los bailes de la parroquia. Coleccionaba máscaras horribles de latex para huir de la mediocridad.
  3. Un día, en una vieja tele de la Alianza Francesa, descubrí los maravillosos episodios de la Familia Monster. Entonces decidí que eso sería lo que yo haría en la vida: Ser un monstruo divertido. Lo de monstruo, lo he logrado ampliamente...
  4. Años después, llega Halloween. Como si en Alabama organizan la procesión del Rocío. En Galicia nos reímos de Halloween: En las aldeas perdidas de O Courel, se contaban historias de Lobishomes que habían existido de verdad, como Manuel Blanco Romasanta, al calor de una lareira con fuego crepitante, la única luz de una aislada casa de piedra, donde las sombras en la noche se olvidan en los ruidos inexplicables y en los aullidos de animales imposibles...¿Halloween? ¡Una mierda! Aquí cultivamos el verdadero terror...
  5. Y ahora os haré una revelación terrorífica: Nadie lo ha notado, pero...¡Las moscas nos invaden! Sospecho que utilizan la misma táctica que los ladrones de ultracuerpos: Irnos poseyendo poco a poco...antes de ayer observé a un mosquito nadando plácidamente en mi zumo de naranja, ayer ya eran varias las moscas que se relajaban en mi tostada con aceite y hoy he comprobado con horror que están en todas partes ¿Es que sólo lo he notado yo?¿Es que no os dais cuenta que esto es el fin? Los insecticidas ya no nos pueden ayudar...el DDT al menos las detenía, pero ahora lo han prohibido. ¡Cabrones!Sin duda nos invaden atraídas por las heces corruptas de nuestra civilización...


Yo quería ser un monstruo, pero sólo soy un aprendiz...mi querida Beatriz




martes, 19 de agosto de 2014

¿NACER PARA QUE?



Este verano he decidido evolucionar leyendo a Stephen Hawking (Y a un señor en letras pequeñitas que debió ayudarle a coger el bolígrafo, llamado Leonard Mlodinow), para explorar el apasionante mundo de la física cuántica y de paso saber porqué existimos. El caso es que todavía voy por la página 99 de "El gran diseño", pero ya he conseguido construir grandes teorías psico-físicas propias y enormes paellas valencianas.

Dice el simpático Hawking, que no podemos hablar de una historia del universo, sino de muchas historias casi paralelas en el espacio y el tiempo. Sí, amigos, también he hablado con Einsten este verano, aprovechando que no salía el Sol ni a palos. Hawking me explicó la teoría de la Relatividad del bueno de Einsten mientras yo le hacía unas preguntitas a unas patatas a la riojana. El resultado no ha podido ser más positivo: Me he emborrachado de materia, de neutrinos y de relojes que a pesar de estar sincronizados marcan horas distintas si los enterramos en el centro de la tierra o si van en un avión de Ryanair (En este caso van tan deprisa que ni siquiera necesitan combustible, en lo que puede ser el descubrimiento definitivo del movimiento perpetuo).

Ahora que va acabando el verano, me refiero al verano del calendario porque en nuestra tierra al segundo día de Sol seguido sacan a la Virgen en acción de gracias, les confesaré algo: Me he quedado impresionado después de leer 99 páginas de Hawking. Impresionado de que mi mente ya no alcanza a articular tantos planos como los autores de altos cocientes intelectuales. Que sí, que imagino que las mediciones dependen del observador, que no hay una historia sino infinitas, que la materia se puede dividir en partículas tan insignificantes que pueden llegar a tener un peso negativo y que a Newton no le cayó una manzana en la cabeza, sino un melón de Villaconejos.

Pero ¿Sabéis muchachos? Lo que más me impresiona de todo esto es que a nadie le importa un huevo el origen del mundo, los límites del universo y la finalidad de nuestra existencia...

Lo israelíes siguen matando niños, los integristas siguen fomentando el odio hacia el infiel, los rusos apoyando la secesión, los afro-americanos causando disturbios y la policía pasándose, como siempre. En África, hambre y ébola, en Europa, paro y nepotismo...

Esto fue un análisis simplista, pero creed que podría cortaros el rollo mucho más...

Stephen, si lees esto, por favor, ayúdanos con tu inteligencia excepcional...buceamos en esta pequeña pecera en el salón de algún creador. Unos peces saltan fuera y se asfixian, muchos se matan entre ellos y la mayoría se dedican a deleitarse en la contemplación de su imagen en el frágil cristal que nos protege de los rayos cósmicos...




jueves, 17 de abril de 2014

Éxtasis en la playa


Ahora que ha muerto Gabo, me acuerdo de ese verano en el que devoré "100 años de soledad" o más bien el libro me devoró a mí, yo sólo pasaba las páginas y las escenas se representaban en el gran teatro de mi caja torácica, con escenografía exquisita, actores bien caracterizados y hasta el olor de los prostíbulos mágicos. Ese verano yo cumplí 17 años y mi padre, por primera vez, había alquilado un apartamento en una pequeña villa de veraneo del sur de Galicia. Allí me fui yo, adolescente difícil, con una pléyade de hermanos pequeños, que no cabían en el coche, por lo que alquilamos un taxi dónde viajamos los mayores, y los pequeños, con sus vómitos y llantinas, fueron con mis padres y la asistenta, en un pequeño Seat amarillo, del que nos avergonzábamos. El apartamento en cuestión, era imposible para 11 personas, por lo que yo tenía que compartir un dormitorio minúsculo con 2 hermanos. Descubrí que las playitas de ese lugar tenían un cierto encanto, a pesar de que yo abominaba de mi familia y mis intereses eran inconfesables. Me dediqué a tumbarme al sol a una distancia prudente de mi madre y hermanos, y leer sobre la arena las aventuras y desventuras que sucedían en Macondo. En el país real, Franco había muerto hacía muy poco y el hormigón de los ministerios todavía rezumaban caspa. Después de unos días disfrutando muy moderadamente de estas mini vacaciones, una chicas muy monas y de buena familia, me invitaron a ir con ellas a la discoteca del pueblo más cercano "El Marino" Yo no me lo creía, pero veía que había funcionado eso de pasearme con mi torso moreno desnudo y los pantalones blancos ajustados. Todavía hoy tengo calambres en los huevos, pero estaba hablando de algo muy tierno y poético: Esas chicas me acompañaron a la disco, bailamos y volvimos de madrugada con el padre de una de ellas que era del Opus. La chica no del Opus y yo, nos quedamos tumbados en la playa toda la noche. Hablamos y hablamos y aunque yo quería besarla, tuve que conformarme con el éxtasis intelectual de 5 horas de conversación, sus ideas progresistas y sus gustos musicales exquisitos. Cuando comenzó a amanecer, nos dimos un casto beso en la mejilla y nunca más la volví a ver. Esa chica se llamaba Luchi y pensé en ella durante mucho tiempo. El verano terminó y vinieron muchos otros, pero siempre me acompañaba la nostalgia de no pertenecer a ninguna playa, a ningún balneario, a ninguna pandilla, porque los chicos malos, tomábamos el sol en casa y surfeábamos en la calle, sobre los renglones torcidos de una sociedad que comenzaba a respirar de nuevo. 100 años de soledad.

viernes, 31 de enero de 2014

Asfixia

 No respiro nada bien. Ayer exhalé y un gorrión que volaba a 10 metros cayó fulminado por el dióxido de mi hálito. Al principio pensé que se trataba de asma, pero poco a poco me he dado cuenta de que padezco angustia informativa. Sí, amigas, cada vez que leo las noticias en una tablet, mis bronquios se inflaman. Cada vez que leo que al  PP le ha salido una escisión por la derecha, debo inhalar Ventolín, las noticias de la Casa Real, me obligan a ingerir cortisona y el análisis de las secciones de economía me envían directamente al ambulatorio, donde una enfermera enorme y caritativa me enchufa una mascarilla de oxígeno. Y con esa mascarilla, permanezco sentado en una sillita pensando en el equilibrio imposible del mundo. A veces creo que no me insuflan oxígeno, sino gas ciclón, para intentar ajustar el gasto sanitario. ¡No quiero ni pensar que me darán cuando se privatice la sanidad!

Quizás yo sea un especimen demasiado sensible para sobrevivir en esta jungla. Pero os diré algo sorprendente: Se puede vivir con poco oxígeno. Conozco a un tipo que se fuma tres cajetillas de Ducados sin filtro todos los días y ventila de puta madre.

Si eres sensible, es probable que te asfixies en dos días. 

Por todo esto, amigas, intento hacerme el duro y cuando fumo, echo el humo de mi cigarrillo electrónico a la cara de las chicas...igualito que Humprey que acabó traqueteomizado. Entretanto las grandes corporaciones siguen pactando el precio de los combustibles, en los ayuntamientos continua la verbena indecente de la corruptela clientelar y nadie es capaz de limpiar los metales pesados del fondo de la ría que veo desde mi ventana. 

Si no es asma, lo que le ocurre al mundo va a ser hipoxia cerebral.

(Menos mal que nos queda la poesía y el jazz...)


miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Existe inteligencia en los gimnasios?



Siempre pensé que vivir más allá de los 35 no tenía sentido. Ahora que he rebasado generosamente esa edad, creo que vivir más de 90 ó 100 años...tiene mucho sentido, claro que para ello, además de la mente activa, la serenidad y todas esas cosas que dice Punset, conviene mantener una gran actividad física (Y sexual, buena observación). Por ello, procuro ir al gimnasio cada vez que puedo, ya que lo de la mente activa, la serenidad y la gran actividad sexual es mucho más fácil de lograr que ir al gimnasio 3 días a la semana. Esta mañana, sin ir más lejos, he ido a entrenar al gim. Los tíos somos mucho más tontos que las mujeres por eso en la entrada del complejo deportivo ya hinchamos el pecho como pavos en celo. Después de calzarnos las Nike, los guantes de Decathlón, colocar el Ipod con una cinta en el biceps, los auriculares y la toallita al cuello, si queda tiempo...entramos en el gimnasio. La sala de musculación y aeróbicos es algo así como una discoteca de jóvenes ardorosos dónde algunos viejos patéticos nos hemos colado por error. Existen varios prototipos de héroes de gimnasio: La joven vigoréxica y sudorosa que corre durante 3 horas en la cinta...y después se va a la bici estática, el anciano que se empeña en trabajar abdominales creyendo que existen ese tipo de músculos tras el barrigón, el ejecutivo vestido de tenista al que el médico asustó para que se matriculase...y así tengo documentados hasta 100 ó 120 prototipos, pero amigos míos hoy hablaré de una especie zoológica mayoritaria y muy interesante: El chulito de gimnasio. Se reconocen fácilmente por sus músculos enormes y sus conversaciones diminutas del tipo de: "¿Que tal anoche en la disco?" Y Chulito 2 responde: "Buff" y Chulito 1 apuntilla: "Que cabrón" Fin. Y así 30 ó 40 veces van pasando los distintos chulitos por la máquina dónde Chulito 2 levanta 300 kilos de hierro con una sóla mano...en la misma máquina que yo levanto 50 kilos con las dos manos, procurando que no me vean los chulitos, porque ¿Sabéis amigos? En un gimnasio si no levantas 300 kilos con una mano, no eres nadie y ni siquiera te saludan, a no ser que tengas pinta de malo, entonces te consideran uno de ellos (A mí a veces me saludan). Mucho peor es el ambiente que se respira en la sauna. Ayer me senté con la sauna vacía en una grada que recuerda al senado romano (Allí dónde apuñalaron a Julio César), a los dos segundos se sentaron a mi lado Chulito 1 y Chulito 2, dejándome emparedado cual loncha de mortadela. Se pusieron a hablar de las chicas que se ligaron el finde, de motos potentes y de tuning. Cuando logré huir del calor infernal y de la conversación satánica, me vestí a toda prisa con la extraña sensación de que la sauna rezumaba homosexualidad reprimida...ya en casa, noté que mi cuerpo y mi mente alcanzaban ese estado imposible de la ingravidez. Quizás muchos de nosotros no lleguemos a los 100 años, pero os aseguro amigos que yendo al gimnasio váis a tener los huesos más desgastados y la mente mucho más cultivada, especialmente en el noble arte del trucaje de turbocompresores...

martes, 29 de octubre de 2013

Las palabras de Geiranger



- Esta noche soñé que tenía las palabras congeladas y que al pronunciarlas se licuaban...
- ¿No te habrá afectado la muerte de Lou Reed?

Ella hablaba muy poco y lloraba cada vez que sentía en su interior palabras de hielo (Con la esperanza de que las lágrimas ayudaran en el proceso de descongelación).

El lujoso yate continuó su singladura hacia los Fiordos. Eran los únicos pasajeros. Habían convenido no coincidir con la tripulación en ningún lugar.

- Hoy quizás te quiero, debe ser el otoño...
- Eres una mujer enigmática.
- Son sólo maneras de vivir...o que crees que hay magia en mis despistes.
- Debe ser eso, sí, a medida que escribo este cuento imposible, descubro que la magia habita entre los espacios de las líneas.
- Calla y vayamos a follar de nuevo...

Bajaron por la escalera de caoba hasta el pequeño spa del barco. Contemplaron los leds RGB que dibujaban la Vía Láctea en el techo abovedado del baño turco. Hicieron el amor como si fuese la última vez.

- No debimos volver a vernos
- ¿Por qué me dices eso, nena?
- Nunca se debe volver a los lugares donde has sido feliz...
- Pues sí que estaban congeladas tus palabras...

El yate navegaba ahora por el espejo azul del Fiordo de Geiranger. Pero ellos ya no pudieron disfrutar de la sobrecogedora belleza glacial.



sábado, 5 de octubre de 2013

MISTERIOSO ASESINATO DE UNA SARDINA (III)



Después de la entrevista con la viuda de la sardina asesinada, Balkan "El Gordo" deambuló como un zombie por las calles de Coruña hasta llegar al portal de su casa. Desde su difícil divorcio de Carol, Balkan vivía en un pequeño apartamento de la Ciudad Vieja. Mientras subía las irregulares escaleras de madera blanqueada con lejía, trataba de encajar en la película de los hechos el secreto de la viuda. Cuando llegó al tercer piso, con la gabardina en la mano y el corazón a los pies, escuchó una voz jovial y familiar "¡Tío!" Una joven veinteañera, de brillantes rizos rubios se abalanzó sobre él y le dio un fuerte abrazo.

- ¿Qué haces aquí Raki?
- Tengo vacaciones hasta el martes, así que ya me estás invitando a comer mejillones en Lorbé.

Balkan no podía creer su mala suerte, inmerso como estaba en el tetrix del caso más enrevesado y peligroso de su carrera, su sobrina favorita (Y única) que estudiaba en Barcelona una carrera relacionada con robots o microprocesadores o el diablo sabrá lo qué, venía a importunarlo y a ocupar el espacio sagrado de su mini-apartamento.

- Pero Raki, estos días estoy muy liado con un caso dificilísi...
- Genial, te ayudaré a resolverlo, como hicimos en el caso de la soprano andaluza *

El Gordo, noqueado por la sonrisa ingenua de su sobrina, sólo pudo emitir un ruido gutural e introducir la llave en la puerta blindada. Después de todo, su sobrina tenía memoria fotográfica y una capacidad analítica de la que él carecía. Balkan le debía su carrera a su gran intuición y a su crochet de derecha.

Con gran paciencia, le explicó a su sobrina, que el caso era muy peligroso, que sospechaba que estaba metido por medio la Junta de Obras del Puerto y que incluso podría existir un lobby monárquico en España implicado en el atroz asesinato de la sardina, conocida por sus actividades pro república. También le dijo que por primera vez, su confidente "Bizcocho el Chotas" le había aconsejado que lo dejara y había desaparecido del mapa. Balkan le contó todo a su sobrina, menos el terrible secreto de la viuda...

Los ojos de Raki se iluminaban a medida que escuchaba a su tío y los hoyuelos de sus mejillas se hicieron más profundos. "Tiito, que bien nos lo vamos a pasar estos días". Balkan, resignado, encogió su pecho descomunal y se hundió en la butaca de piel cuarteada. Sonó el móvil, era el agente Barbadillo.

- Inspector, hemos detenido a un sospechoso en relación con el asesinato de la sardina, todavía están identificándolo en comisaría, le hemos intervenido un martillo que coincide con las heridas de la sardina y una pala de escoger pescado
- Salgo inmediatamente para allí - Dijo Balkan
-Le estoy esperando en el portal de su casa con el K en doble fila - Barbadillo era esquelético pero eficiente.

Balkan se despidió de su sobrina, que pretendía acompañarlo y bajó apresurado las escaleras, batiendo el record europeo de velocidad.

A la puerta de la sala de interrogatorios, el comisario Montalbán lo esperaba de pie.

- Gordo, creo que lo tenemos, pero sólo es un peón.
- ¿Por qué está tan seguro, jefe? - Le preguntó con atrevimiento Balkan.
- Entra tú mismo y lo verás.

Balkan abrió la cochambrosa puerta de la sala de interrogatorios y la cerró a su espalda. Esposado a una silla, se encontraba un hombre sin nariz, con múltiples cicatrices antiguas en su rostro anguloso. El hombre era alto, delgado y con fuertes hombros en forma de triángulo. De su boca desdentada surgió una risa aterradora.

Balkan sintió como su piel se erizaba, acababa de reconocer al detenido.

Era "La bestia" Ramallo. El único hombre que lo había noqueado en un ring...








* Ver "El secuestro de Lucía de Lamermmour"

jueves, 15 de agosto de 2013

Misterioso asesinato de una sardina (II)


El inspector Balcan (El gordo) no era gordo, pero tenía una caja torácica descomunal fruto de la genética y de sus años como boxeador aficionado. Llegó a ser un peso medio respetable a nivel provincial, hasta que cruzó sus guantes con "La Bestia" Ramallo, quien le pegó como si le debiese dinero. Balcan entró en el Bar del Puerto, y pidió una cerveza. Eran las 11 de la mañana, pero cuando tenía algo importante entre manos, el reloj de su hígado se detenía. "Hola Gordo", era Bizcocho el chotas..."¿Qué sabes de la masacre de la Dársena?" le preguntó Balcan. "Estoy seco" le dijo Bizcocho, un chivato al que todo el mundo quería matar y nadie se atrevía, porque tenía amigos en el infierno. Balcan hizo una seña a la camarera que le sirvió una cerveza a Bizcocho.

- No te metas, Gordo, no te metas...
- Vete a la mierda, chotas, o te vas de la mui o no hay parné...
- Dicen que fueron los tuyos. Ahora, dame la guita y me guillo.
- ¿Cómo que los míos?

Pero los ojos estrábicos de Bizcocho, no esperaron al dinero del Gordo y dejando la cerveza casi llena, huyó como alma que lleva el diablo.

En la comisaría, Balcan se dirigió directamente al despacho del comisario Montalbán. Entró sin llamar y horrorizado descubrió que el alcalde en persona estaba reunido con el comisario que emitió un grito al verlo entrar

- ¡Balcan, cojones!
- Disculpe, comisario, ehhh, ¿Qué tal alcalde?
- Vaya directamente a su despacho, le están esperando.

Sin entender casi nada, El Gordo recorrió el amarillento pasillo hasta su despacho y vio como sus compañeros se choteaban de él al pasar. Abrió la puerta de su despacho y notó un desagradable olor a pescado. Encima de la vieja silla de confidente, había una pecera con un crespón negro, y dentro, la viuda de la sardina asesinada, con los ojos llenos de lágrimas...

- ¿Inspector Balcan?- Preguntó la sardina
- Si
- He venido a contarle un terrible secreto que quizás le ayude a aclarar la muerte de mi marido...

La viuda era bastante atractiva, a pesar de que sin duda llevaba llorando todo el día.

- Soy todo oídos - Dijo el Gordo, mientras se sentaba en su silla giratoria y activaba la grabadora.

Mientras Balcan escuchaba a la sardina, las excavadoras comenzaban a triturar las murallas históricas de la ciudad que aparecieron en el parking de la dársena, el alcalde se aseguraba que la policía no intervendría en la construcción de rascacielos en el puerto y el Rey esquiaba en Baqueira Beret sin saber que en cinco minutos se iba a romper la otra cadera...

martes, 6 de agosto de 2013

MISTERIOSO ASESINATO DE UNA SARDINA (I)


El inspector Balkan, más conocido como "El Gordo" siempre desayunaba café sólo con cuatro churros sin azúcar en la churrería  "El timón", cerca de la comisaría del puerto. El Gordo, no estaba realmente gordo, pero tenía una caja torácica descomunal que le hacía parecer un chulo de tres cuartos. Cuando sonó su móvil dejó la grasa de mil churros en la pantalla  y escuchó la voz del cabo de guardia agitado: "Inspector ha ocurrido algo terrible: El cuerpo de una sardina ha aparecido flotando en la dársena". Aún no eran las 8 de la mañana, a El Gordo no le gustaba madrugar y menos que lo llamaran antes de entrar en su turno. Cuando pagó los 2 euros de su desayuno el coche K ya lo esperaba a la puerta de "El timón". Las calles de Coruña estaban mojadas y el fresco penetraba bajo la vieja Burberrys de Balkan. "Buenos días inspector, parece que hoy tenemos verbena" dijo el agente Barbadillo, un pardillo recién salido de la academia. "Calla Barbadillo y mira palante, que el mes pasado te cargaste tres coches y a una vieja". Barbadillo iba a replicar, pero se amilanó ante la contundencia de El Gordo.

Cuando Balcan y Barbadillo llegaron a la dársena, varias ambulancias y coches patrulla atraían el interés de curiosos y periodistas. En la dársena apenas se encontraban atracados cuatro pesqueros del pincho y una docena de yates. La Junta de Obras del Puerto había llegado a un acuerdo, antes del crack económico, para dejar a unos pocos pesqueros en una zona portuaria que ya dominaban los yates de constructores, pero la estampa de la ciudad sin pesqueros, no era pintoresca. Una grúa especial para sardinas levantaba en ese momento el cadáver hasta el muelle, ante el horror de los curiosos. El cuerpo de la sardina parecía vapuleado y algo mordisqueado por los voraces múgeles. "Hola Gordo, te veo en plena forma" El comisario Montalbán parecía que nunca estaba, pero siempre era el primero en llegar a todos los saraos. "Hola jefe ¿Sabemos algo además de que estoy más bueno que el pan?" Balkan y Montalbán eran enemigos íntimos y ambos guardaban en sus armarios pruebas suficientes como para enchironar al otro 30 años. "Nada, sólo que la viuda de la sardina llamó anoche desde su móvil para decir que echaba de menos en el banco de peces a su marido" "No sé como se pueden dar cuenta de que falta una sardina entre tantos pescados" Dijo el pardillo Barbadillo, que volvió a achantar ante las miradas de "El Gordo" y Montalbán, que prosiguió: "Al parecer se trata de una sardina sin antecedentes ni negocios oscuros, pero tenemos indicios suficientes como para pensar en un asesinato" Balkan ya estaba inspeccionando el maltrecho cuerpo de la sardina antes de que la introdujeran en la pequeña ambulancia. "Jefe, he visto muchas atrocidades en mi carrera, pero esta sardina parece que peleó 15 asaltos con Mike Tyson"

- Gordo, tienes 48 horas para averiguar algo, los de arriba están muy nerviosos y en unos días se decide la declaración de la Dársena de la Coruña como Patrimonio Mundial de la Humanidad. No me jodas, que me quedan 3 meses para jubilarme y no me quiero comer este marrón...

- Jefe, me la suda lo del patrimonio y me encanta que se jubile, pero ¿Cómo coño voy a averiguar algo de una sardina que no tiene historia en sus escamas?

- Ah, me olvidé de comentártelo, Gordo: La susodicha sardina se hizo notar hace tiempo por la única sardina republicana del Atlántico Norte.

Cuando Montalbán elevó la mirada para despedirse de El Gordo, éste ya no estaba...


miércoles, 26 de junio de 2013

El fin del siglo XX (II)

 
Brandy ahora sólo era un hombre desesperado que ni siquiera podía cobijarse en el impresionante  monasterio cisterciense ante cuya puerta se quedó, sólo y frío. Sin gasolina para llegar hasta el pueblo más próximo, sin cocaína para calmar su agonía. Anochecía y brandy se fijó en las caprichosas formas que la oscuridad esculpía en la Puerta de los Muertos. Súbitamente escuchó el ruido de una cerradura antigua y una mirilla se abrió en la puerta del monasterio "¡No son horas, no son horas!" La vocecilla asustó a Brandy. El cartelito en el marco verde lo decía claro: Horas de visita de 3 a 5 de la tarde. No se puede decir que los monjes cistercienses fueran unos juerguistas. "¿Que quiere?" Preguntó la voz atiplada tras la celosía. "Me dijeron que podía alojarme unos días en la hospedería" Dijo Brandy, intentando disimular su exasperación. "No es tan fácil, no es tan fácil" Dijo la voz y acto seguido abrió la gran hoja de la puerta. Un contraluz mortecino iluminó las siluetas de dos monjes del cister, uno de ellos pequeñísimo. El otro era el Hermano Santos, el hospedero. Le invitó a pasar y brandy entró con su vieja maleta de piel. Con señas, Santos lo dirigió a un pequeño cuarto sin apenas muebles y cerró la puerta tras de si, dejando al mini-monje custodiando la entrada. El Hermano Santos, comenzó entonces un interrogatorio digno de la Stasi. Le preguntó a Brandy si era creyente y practicante y le aclaró que al monasterio se iba a meditar y a rezar. Brandy mintió descaradamente, le dijo que era crayente y que sólo deseaba descansar y rezar, entonces se asustó mucho, porque el Hermano Santos le dijo: "Bienvenido, hermano" y se abrazó a él. En los 5 interminables segundos que duró el abrazo, a brandy se le pasaron por la mente las 607 páginas de "El nombre de la rosa" Creyó que se había metido en un infierno y que los muros del monasterio albergaban a una secta de monjes corruptos y sodomitas que hacían desaparecer a los incautos brokers cocainómanos que sólo buscaban paz y ahorrarse la millonada de una clínica de desintoxicación. Era el mes de enero del año 1992, la nieve comenzaba a aislar el monasterio y durante los siguientes 7 días ningún humano podría entrar ni salir de sus muros. Brandy nunca pudo imaginar los extraños sucesos que iban a suceder tras la Puerta de la Muerte...

domingo, 16 de junio de 2013

El fin del siglo XX (I)

Brandy era un broker pobre en 1990. Vivía en un ático sin ascensor, con una terraza de suelo de zinc donde invitaba a sus amantes a cenar. Después de varias pequeñas inversiones imposibles, comenzó a desfalcar a su empresa. Guardaba el dinero tras un tablero de corcho en la pared, y lo despreciaba tanto que a veces deseaba que no quedasen billetes en el sobre. Total, la mayor parte de ese dinero iba al bolsillo de sus camellos. Brandy también amaba la literatura, pero cada vez que comenzaba a escribir su gran obra, se encasquillaba en la segunda frase, justo después de "El gran escritor arrojó sus calcetines sucios hacia el oeste..." Autobiográfico....Una mañana se dio cuenta de que deseaba meterse cocaína más que desayunar. A partir de entonces se tomaba una tapa de tortilla y un café en el bar de la esquina y acto seguido se metía una pequeña raya en su nariz sangrienta para afrontar el día con cierto ánimo. La droga mentirosa la llamaban...a Brandy nunca le mintió la cocaína siempre le dijo a verdad: Te voy a matar, como te des la vuelta. Brandy tuvo una novia muchos años, antes de lanzarse por el tobogán del desenfreno. Se llamaba Alma, sus padres le pusieron ese nombre por Alma Mahler. Era culta y quería a Brandy, a pesar de todas las putadas que le hizo. Alma se fue y volvió varias veces, pero ahora parecía que lo había dejado para siempre. Ella llevaba unos meses en Barcelona, donde la contrató una famosa editorial. A Brandy se le hacía duro que su novia caminara por la senda del éxito mientras el se jugaba el palmito en garitos de mala muerte para conseguir cocaína tan adulterada con ciclosporina que podría curar a un enfermo de alzheimer. El la quería tanto, que hasta estaría dispuesto a serle casi fiel. El nunca pudo acabar una carrera, ella era filóloga. Ella le dijo: Este es mi mundo, ven. El intentó ir, pero tropezaba todos los días con las piedras...de cocaína, con otras mujeres, con el rock duro de su trayectoria. Una mañana se presentaron en su casa unos compañeros de la oficina. Le dijeron que lo habían pillado. Que por ser hijo de quien era le ofrecían desaparecer una temporada de la circulación y curarse de su adicción, que a cambio no llamarían a la Policía. Era un 13 de enero de 1990. Brandy bajó los 133 escalones de su casa con su vieja mochila cargada de ropa arrugada, se subió en su Fiat Tipo GT al que hacía tiempo que le entraba agua por el techo y comenzó el viaje más duro de su vida, en el circularía por la peligrosa carretera de sus demonios...antes de llegar al monasterio cisterciense donde se iba a recluir unos días, paró en Orense, para visitar a su amante más bella a la que comenzó reclamándole sexo salvaje y terminó implorándole calor. Después continuó el viaje, con los dientes de ella marcados en su sexo. Comenzaba a anochecer cuando el Fiat llegó a la puerta del claustro gótico. El monasterio más grande de Galicia, impresionaba con la escenografía de los montes nevados al fondo y el río, casi helado, que continuaba su curso bajo el muro del cenobio. Brandy tañió la campana y el silencio le contestó. Eran las 8 de la tarde-noche. Entonces se fijó en un pequeño marco verde y en unas palabras tras un cristal. Encendió el mechero y apenas pudo leer: "Monasterio de clausura, horario de visitantes de 3 a 5 de la tarde". Brandy no tenía cocaína ni gasolina. Apenas contaba con la mínima esperanza del silencio...

martes, 28 de mayo de 2013

Hace tiempo que no se me ocurre nada...

Querida amiga: Hace tiempo que no se me ocurre nada. Es triste, pero el escritor explosivo que habitaba dentro de mí, huyó por el sumidero de mi bañera. Ahora sólo albergo recuerdos estúpidos. ¿Me habré quedado seco para siempre? No sería una desgracia, podría aprovechar los miles de horas perdidas en el bricolage de tus epístolas en vender enciclopedias o Ipads a puerta fría. Pero la verdad es que hace tiempo que no se me ocurre nada. Soy incapaz de conectar dos o tres frases con el mínimo criterio exigido a un bachiller. Un día intenté escribir sobre el silencio de los corderos ante una monarquía anacrónica. Pero no llegué ni a la cuarta linea. Me reía en la tercera línea de los empresarios de Mallorca que exigen ahora que les devuelvan el yate que le regalaron al rey a cambio de "Nada". Esos avispados industriales no sabían que ya su padre, Juan de Borbón, vendió una isla, Cortegada, a una inmobiliaria. Esa isla se la había regalado el pueblo a D. Juan a cambio de que fuese a veranear allí. El agua de Galicia le pareció muy fría...la inmobiliaria intentó hacer un Casino y un hotel, como en la Toja, pero al parecer no pudieron untar a las personas oportunas y el proyecto naufragó en la Ría de Arousa. ¿Ves? Me he vuelto a quedar seco, tanto hablar de agua y se me va el santo al cielo...también intenté hablar sobre el parque infantil que tengo delante de casa, como símbolo del paso del tiempo y tal. Mi hijo, hace nada, se afanaba en conquistar el fuerte y huía del enemigo tirándose por el tobogán, ahora mi hijo mata zombis con granadas de mano y tiene un ejército on line. Otra noche comencé a describir a un amigo mío que parece un Quijote, pero en Maoísta; me salió tan mal el retrato que comprendí que mi amigo al leerlo me hubiera retirado la palabra de por vida y un amigo vale más que mil blogs. Querida amiga: Ya sé que te aburro con estas tonterías, pero no quería dejar de sembrar este espacio imposible, quizás un día lejano le sirva a un profesor chiflado para hablar de nosotros. Entonces se dará cuenta de que sólo soy un mal escritor que intentó engañar al vacío, soñando con la eternidad...

lunes, 6 de mayo de 2013

Hoy no se me ocurre nada



Hoy no se me ocurre nada. Descubrí una fuga en una conducción de ideas residuales de mi cabeza. Llamé a un teléfono 902 de asistencia urgente y una señorita argentina me envió rapidamente a un fontanero polaco, que diligentemente tapó la fuga con un trozo de cinta americana. Pero ya era demasiado tarde. Todas mis ideas se habían ido. Apenas quedaban algunas imágenes de la infancia en el fondo del depósito y cuatro conceptos básicos pegados a las paredes. Contacté con una empresa de reformas para renovar todas mis instalaciones mentales, pero me pasaron un presupuesto muy caro y preferí ser un zombi de los que ven el futbol en Canal Plus. Ahora ha transcurrido tiempo desde la fuga, y no se vive tan mal. No me planteo nada, soy ajeno a la metafísica y no tengo ninguna iniciativa. Nunca me equivoco. He descubierto que sin ideas, mis vecinos me aprecian más. Soy capaz de mantener pequeñas conversaciones intrascendentes sobre el tiempo o el tráfico. En el trabajo me han ascendido, no me cuestiono ninguna orden y los jefes me invitan a jugar al tenis. A las mujeres les deslumbra mi seguridad. Nunca había ligado tanto. Ahora estoy preocupado: Ayer tuve una idea...